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Curiosidades5 de septiembre de 2026 6 min

El dorsal que no se tira

Vuelvo de vacaciones, abro el cajón de las cosas de correr y ahí están: cinco dorsales del verano esperándome. Si te suena, este post es para ti: hablamos del ritual de no tirarlos.

por mi-dorsal

Llegas de vacaciones. Abres el cajón donde metes "las cosas de correr" y ahí están: cinco dorsales del verano. Uno con arena todavía pegada en la esquina. Otro doblado por la mitad, del bolsillo del maillot. El de la nocturna, que brilla si le apuntas con la linterna del móvil.

¿Qué haces con ellos?

Si los cuelgas, este post es para ti. Si los vuelves a meter "por ahora", también. Y si los acabas tirando, quédate un minuto: igual cambiamos algo.

El cajón de los dorsales (la verdad incómoda que no contamos)

El corredor popular tiene un cajón. O un imán en la nevera. O una carpeta de folios transparentes. O un corcho en el pasillo al que ya le quedan pocas chinchetas. Algunos, los más organizados, han pasado al sistema de archivadores definitivos, con fundas y con etiquetas escritas a mano.

En ese cajón, en ese corcho, en esa carpeta, se apila la temporada. Y al volver de vacaciones, la pila se ha hecho grande. El primer año de correr un par de carreras, los dorsales se quedan en la encimera y un día, sin saber muy bien por qué, aparecen en la basura. El segundo año, ya empiezas a guardar. El tercero, los llevas al primer plano.

No es un comportamiento planificado. Es un rito que se te va formando solo, a base de cruzar líneas de meta y pensar: "este no lo tiro".

El primer dorsal que guardas es siempre el que más te costó. Luego vienen todos los demás.

En Foroatletismo, los que llevan tres o más temporadas coinciden: los dorsales que un popular guarda de verdad no son los del primer año, sino los del segundo y el tercero en adelante. No es un estudio, es un patrón de hilo. Pero el patrón existe. Y eso explica el resto: no guardas porque seas nostálgico. Guardas porque, sin saber cuándo, dejaste de considerarlos basura y empezaste a considerarlos trofeo.

Tres maneras de guardarlos (sin orden de sofisticación)

  • El imán de la nevera: el más común, el más democrático. Funciona hasta que se llena y entonces empieza el museo itinerante por la casa.
  • La carpeta de folios: la del popular que ya ha hecho las paces con el hecho de que corre 6-8 carreras al año y los dorsales se acumulan.
  • El corcho del salón: el del popular que ha decidido que su casa dice quién es. Dorsales como arte pop.

No hay manera correcta. Pero la carpeta de folios transparentes se lleva el premio a la persistencia: hay gente que lleva veinte años así.

Por qué los profesionales los desechan y los populares no

Cruza la línea de meta un profesional de una prueba de ruta. En dos minutos, le retiran el dorsal. La organización lo recoge, lo corta, lo mete en una bolsa. El dorsal se destruye.

No es un descuido. Las reglas de World Athletics y la normativa RFEA regulan la visibilidad del dorsal durante la prueba; lo que pasa después —recogida, destrucción, que te lo quedes— es logística de la organización, no norma. Razón real: el profesional no necesita un trozo de tela para recordar quién es. Tiene un palmarés, tiene vídeos, tiene una página en la base de datos de World Athletics.

El popular no tiene nada de eso. No sale en Marca. No tiene fotógrafo esperándole en el km 5. No le van a hacer un reportaje el domingo. Su único trofeo es ese rectángulo de papel con su número.

Y por eso lo cuelga. Porque ese rectángulo es la única prueba material de que ese domingo, a las 9 de la mañana, estaba ahí, con 8.000 personas, sudando por una cuesta que en su barrio no existe.

La prensa runner generalista cubre carreras con la foto del ganador, la clasificación, el corte de la cinta. Al popular le cubre su dorsal. Es la diferencia entre salir en el telediario y tener un selfi con la medalla a las 11 de la mañana. Ambos son reales. Solo uno se puede colgar en la nevera.

La moda del #RunningWall: cuando el coleccionable se vuelve Pinterest

Hace un par de años, en Instagram y en Pinterest empezó a circular una idea: colgar los dorsales en cuadros. IKEA RIBBA y similares, dorsales como arte pop en el salón, una pared entera dedicada a tu historial runner.

Se llama #BibWall o #RunningWall, y tiene su propia lógica visual: cuanto más dorsal, más serio te tomas esto. Es una manera de decir "yo corro, y no poco" sin tener que decirlo con palabras.

Por qué encaja con la generación popular española: porque es un ritual que combina el trofeo con la decoración. El corredor popular no quiere colgar la medalla en una vitrina del pueblo. Quiere que su casa diga quién es, pero sin que parezca un santuario. El #RunningWall resuelve eso: el dorsal se ve, se recuerda, y el salón sigue siendo un salón.

Cuándo el #RunningWall se pasa de rosca

El dorsal del 5K del barrio, ¿cuenta? ¿Y el de la carrera que hiciste porque la novia te apuntó y no querías discutir? Cada popular tiene una regla distinta. Lo que casi todos comparten es la jerarquía implícita: arriba, el primer maratón. En medio, las medias. Abajo, los 5K. Y el de la Behobia, si te tocó, en el centro de todo.

Hay un caso, contado por él mismo en su blog: un corredor que lleva 320 dorsales archivados en carpetas de folios desde 1994. Es el extremo opuesto al #RunningWall: el museo de papel que cabe en un cajón. Dos maneras de hacer lo mismo.

Lo que las dos comparten es lo que importa: ninguno de los dos tira los dorsales.

El hilo que te une a tu dorsal

Si has llegado hasta aquí es porque, en algún sitio, tienes dorsales esperando. O a punto de ser tirados. O a punto de mudarse al corcho.

No te vamos a decir qué hacer con ellos. Lo que sí sabemos es esto: cada dorsal es un domingo. Y los domingos no se tiran.

Si tienes un rincón con dorsales —la nevera, el cajón, la carpeta, el corcho, el cuadro del salón— mándanos una foto a hola@mi-dorsal.es con tres líneas contándonos qué carrera es la que más guardas y por qué. Vamos a hacer algo bonito con ellas: queremos montar la primera pared compartida de dorsales del corredor popular español. Tu dorsal entra, el de tu club también, y el del vecino que no sabe que corre pero corre, también.

Y si te has quedado con ganas de añadir más domingos al cajón, mira qué tienes en el calendario de aquí a final de año: la San Silvestre Vallecana cierra el año con un dorsal que no se tira nunca, la Media Maratón Valencia Trinidad Alfonso se corre a finales de octubre y deja el dorsal más serio de la temporada, y la 15K Nocturna Valencia Gana Energía tiene un dorsal que brilla en la oscuridad y que, si no lo cuelgas, es que no eres popular.

Tres carreras. Tres domingos. Tres dorsales más para el cajón.

Este es tu primer dorsal, no el último.

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